Amor con amor se paga, pero cuando no hay ni siquiera un poquito de cariño, pues ni pa’ dónde te hagas.
Algo así es lo que sucede al interior del legendario Partido Revolucionario Institucional, el dinosáurico PRI, en donde parece que no pasa nada, que todo es miel sobre hojuelas, pura tersura como nalga de bebito.
Pero lo cierto es que la onda grupera --tan característica del Partido Acción Nacional—está haciendo sus estragos y como cada quien quiere jalar por su lado ahí el que les tiene que jalar las riendas es el dirigente municipal, Juan Antonio López Alvarez.
El Chore, a pesar de ser una buena persona ya sabe que en el Palacio no lo quieren primero porque le ganó la contienda interna a Juan Antonio Gaeta, quien era el gallo del presidente municipal, y luego porque dicen las malas lenguas que debajo de cuerda apoya las aspiraciones para ser el candidato a alcalde por el PRI al contador público Joel Torres Gutiérrez.
Son tantos y tan variados los desaires que le han hecho que al último el negarle las participaciones que deberían entregar al partido como funcionarios son peccata minuta.
Uno de los más gachos fue cuando después del segundo informe de gobierno del Balde se fue con sus invitados especiales a una comida en el edificio del SNTE, en la Carranza y 18, a donde ni por cortesía invitaron al presidente del partido en esta frontera.
Una y otra vez el alcalde ha gritado a los cuatro vientos que él no depende del PRI ni siquiera para ser candidato (ahora quiere ser diputado local) y que se volverá a imponer, como ya lo hizo en2009, aunque la dirigencia no quiera.
Aunque en recientes fechas ha matizado esa postura, quizás porque sabe que los tiempos son otros y tendrá que disciplinarse si quiere ir en las boletas, se mantiene en su postura de mandar al demonio al partido …y es bien correspondido.
Una sopa de su propio chocolate le dieron el pasado jueves 29 de diciembre, durante el brindis por fin de año celebrado en las oficinas del ex partidazo, sito en avenida Kino y calle Cuarta.
En esa ocasión, como lo marcan los cánones, quienes tomaron la palabra fueron la secretaria general, Alejandra González Navarro y el líder del partido, Juan Antonio López Alvarez, quienes brindaron para que en este 2012 que apenas comienza sus deseos se hagan realidad, como que regresen aquellos “gloriosos” tiempos del carro completo.
Aunque no faltó por ahí algún arrastrado que soltó el grito “¡que hable el Balde!”, su exabrupto no encontró eco y antes de que se le ocurriera mejor desconectaron el sonido, si acaso lo apoyó su hermano Rogelio, quien días antes había sido blanco de un misterioso atentado.
Aunque en el PRI saben que para bien o para mal la marca del Balde ya está posicionada y lo están contemplando en serio para que acompañe en la fórmula a Joel Torres, el contador para la alcaldía y el doctor para la diputación local, esa es una situación que podrían reconsiderar a la luz de los recientes acontecimientos.
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