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Sábado 19 de Mayo de 2012

Armas homicidas de Hank: La conexión San Luis

armas_tres._Fernanda_FedericoEl día que lo asesinaron en Tijuana, Martín Feliciano Camacho Ontiveros llevaba consigo 50 mil dólares en efectivo producto de una multa que un grupo de secuestradores le impuso a su familia por no pagar el monto del rescate que pedían por su cuñada Fernanda Federico Moreno.

 

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veritassssss 

Retratos hablados de los sujetos que se llevaron por la fuerza a la joven mujer y foto de Jorge Vera cuando fue detenido en San Luis.

Dedicado a la venta de autos, era la segunda ocasión que Martín se ofrecía para trasladarse a Tijuana y pagar la liberación de Fernanda, quien el 7 de julio de 2010, en presencia de sus hijos, fue secuestrada en San Luis Río Colorado, Sonora, por un grupo de hombres armados que se identificaron como Policías Federales.

Tras el secuestro, Rafael Camacho, esposo de la víctima, interpuso una denuncia ante la Procuraduría de Justicia de Sonora, pero un día después tras recibir de los secuestradores la amenaza de que asesinarían a su mujer en caso de no retirar la demanda generó que finalmente se retractara.

Dos días más tarde, el 10 de julio, los secuestradores volvieron a contactarse con Rafael. Luego de comunicarle que su esposa se encontraba en Tijuana, le pidieron un rescate de 2 millones de pesos.

El recorrido 

Para trasladarla a Tijuana, los secuestradores tuvieron que recorrer cerca de 400 kilómetros por carretera y pasar dos retenes militares.

Uno que se encuentra casi a la entrada de Mexicali y otro antes de subir a la carretera de La Rumorosa en Tecate, Baja California.

Fue el mismo trayecto que hizo Martín para llegar a Tijuana, quien en su primera cita con los plagiarios de la esposa de su hermano llevaba una suma de 500 mil pesos y 50 mil dólares en efectivo, poco más de la mitad del rescate pactado.

Los secuestradores, sin embargo, no cumplieron su palabra y se marcharon del lugar sin entregar a la víctima, por lo que Martín regresó a San Luis Río Colorado donde su hermano y sus sobrinos lo esperaban.

No habían pasado 24 horas del fallido rescate, cuando los secuestradores volvieron a contactarse con Rafael a quien le impusieron una multa de 50 mil dólares por haber entregado una suma incompleta.

En esta segunda ocasión Martín Feliciano regresó a Tijuana con la esperanza que, ahora sí, le entregaran a su cuñada. Esta vez fue citado pasadas las 10 de la noche en un parque ubicado a las espaldas del hotel Camino Real, en la Zona Río.

Fue alrededor den 22:30 horas del 28 de julio –y no del 28 de junio como lo mal informó el Procurador de Baja California, Rommel Moreno-, que la Policía Municipal encontró el cuerpo sin vida de Martín Feliciano.

El cuerpo de la víctima presentaba varios impactos de bala en cuello, abdomen y tórax. En el lugar de los hechos se recolectaron cerca de 10 casquillos percutidos calibre .40 milímetros.

Según el Procurador Rommel Moreno Manjarrez, a Martín Feliciano lo asesinaron con una de las armas que el Ejército le encontró en su vivienda al dueño del Grupo Caliente, Jorge Hank Rhon, inexplicablemente liberado la mañana del pasado martes.

La encuentran muerta 

La mañana del 30 de julio de 2010, dos días después del asesinato de Martín, el cuerpo sin vida y maniatado de Fernanda Federico Moreno fue encontrado en un arroyo seco del libramiento Cuernavaca-La Rosita en la ciudad de Mexicali, tramo que conecta a la ciudad de San Luis Río Colorado con la carretera a Tijuana.

Los reportes del Servicio Médico Forense establecieron que la víctima, de profesión odontóloga, murió a consecuencia de una asfixia por estrangulamiento.

Más de dos meses después, el 23 de octubre de 2010, las autoridades en San Luis Río Colorado capturaron a siete presuntos secuestradores cuando tenían privado de su libertad a un empresario de la localidad.

Entre los detenidos se encontraba el policía municipal de Mexicali, Manuel Ramírez González, quien confesó estar vinculado con el plagio y asesinato de Fernanda Federico.

El Policía también reconoció que otros agentes de su corporación estaban vinculados con la banda criminal.

Indefensión total

Cuando vieron la noticia por la televisión, de que una de las dos armas aseguradas a Jorge Hank estaba relacionada con el homicidio del sanluisino Martín Camacho Ontiveros, los familiares de Fernanda Federico Moreno confirmaron sus sospechas.

También, revivieron la esperanza de que al conocerse al menos la identidad del autor material, de ahí se desprendiera la investigación para castigar también al autor intelectual.

A Fernanda se la habían llevado de su casa la noche del 7 de julio de 2010, en lo que aparentaron ser un secuestro.

Desde la ciudad de Tijuana, los secuestradores se estuvieron comunicando con su familia, amenazándolos para que retiraran la demanda, exigiéndoles cada vez más dinero.

Los elementos del Grupo Antisecuestros de la Policía Estatal Investigadora (PEI) nada más vinieron, les pidieron 3 mil dólares “para los gastos” y a los dos o tres días se retiraron, dejando tras de sí una cauda de indignación y sospecha.

Lo mismo pasó con el agente del Ministerio Público que recibió el caso, quien más bien parecía que estaba de parte de los narcosecuestradores que de los afectados.

A pesar de que cumplieron todas las exigencias de los maleantes, cuando Martín acudió a entregar la segunda parte del rescate en lugar de entregarles a Fernanda lo mataron a balazos.

Ante la inoperancia de las autoridades, la familia investigó por su lado y así fueron reconstruyendo la truculenta historia, en donde salieron a relucir el nombre de algunos policías, entre ellos el ex director de la Policía, Alejandro Tablero.

En busca de ayuda, la hermana de Fernanda, Blanca Federico Moreno, subprocuradora de la Defensa del Menor en el DIF Municipal, acudió con el alcalde Baldenebro quien, acompañado del secretario del 25 Ayuntamiento, Roberto Karam, les dijo que no podía hacer nada porque no se trataba de secuestro sino de un “levantón” y que él no podía hacer nada en casos de delincuencia organizada.

El guarura de Hank, a quien la familia Federico sólo identifica como Fidel, compadre de un viejo narco de la localidad, venía cada mes a San Luis para supervisar el funcionamiento del casino Big Bola.

Antes, en mayo de 2009, la Policía Municipal había detenido en San Luis a Jorge Mario Vera Ayala, jefe de escoltas de Jorge Hank, con armas de uso exclusivo del Ejército.

En esa ocasión, el hijo de Antonio Vera Palestina --sentenciado a 25 años de prisión por el crimen del periodista Héctor “El Gato” Félix co-director del semanario Zeta de Tijuana--, se identificó como comandante de la Agencia de Seguridad Estatal, con credenciales vigentes expedidas por la Secretaría General de Gobierno del Estado de México.

Los municipales remitieron al “Verita” a la PGR de donde fue dejado en libertad sin mayores averiguaciones

Crimen e impunidad

El otro crimen relacionado a una de las armas encontradas en la residencia de Jorge Hank, es el del guardia de seguridad Olegario Figueroa ocurrido el miércoles 16 de diciembre de 2009 en la ciudad de Tijuana.

Los reportes policiacos informaron, en esa ocasión, que un guardia de seguridad que vigilaba la boutique de ropa Christian Audigier’s Outlet Store, en la Zona Río, había sido asesinado al aponerse a un asalto.

En el lugar de los hechos se recogieron 4 casquillos .9 milímetros y otros 5 calibre.380. Estos últimos ligados a una de las armas de Hank y sus escoltas.

Además de estos indicios, la Procuraduría de Justicia de Baja California dice tener un testigo que relaciona al ex alcalde de Tijuana con el crimen de Angélica Muñoz Cervantes quien fuera novia de su hijo Sergio Hank.

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